El viejo caserón del café es
tan antiguo como el actual perfil de la plaza, que data del siglo XVIII, sus largas
balconadas han sido mudos testigos de nuestra historia.
En sus salones se reunían los
arrieros segovianos que venían a comprar el vino y aguardiente de Chinchón. En sus
habitaciones se vestían los toreros que actuaban en fiestas.
En su fresco patio dicen que
manejaba los pinceles " Goya" cuando su modelo la garrida moza "La
Graja" posaba para el cuadro de la "Asunción".
Lugar de encuentro, sitio
apacible, corazón de la Villa, es el Café de la Iberia, visita obligada para el
forastero donde además de sentirse a gusto, podrá comer bien en sus balconadas y
contemplar la belleza de esta singular Plaza Castellana.